lunes, 4 de mayo de 2015

MIsteriosa influencia



Querido diario de ausencias;
La ausencia de elementos detestables en mi vida sigue aumentando mis crucecitas rojas en el calendario de Reef. Son muchos días mirando el techo del cuarto repasando los momentos detestables perdidos desde el viernes. Pero no me perderé en enumerarlos sin antes haber recapacitado bien en las causas de esta última ausencia.
Pienso y me rebano la cabeza. Trato de buscar las causas y los motivos. Analizo todo y me viene un fugaz recuerdo; unas cervezas en la Albufera. Allí esta una de las principales causas de esta ausencia. Estaría dispuesto a apostar 5 dedos de “M” que originalmente sería quintos en vez de birras. De dónde vendrá esta idea?. Quién podría planear algo incluyendo estos 2 elementos? Estoy seguro que viene de una mujer. Eso me tranquiliza un poco, aún así rastreo el origen.
La albufera me da unas pistas. Un lugar típico pero seguramente no demasiado turístico como las playas. A mí me suena a “Cañas y barro” a tíos con un palo largo empujando una canoa y bebiendo en botijo mientras le guiñan el ojo a una piba vestida de fallera con ensaimadas en el pelo. Así que esa influencia ha de ser oriunda o nativa. Descarto la conexión Sabiñánigo y Biescas.
Birras. Es más difícil esta 2º parte. Cómo bebida isotónica vinculada al mundo del deporte “M” puede estar detestablemente rodeada de estas influencias. Miro hacia Collette que me devuelve la mirada como afirmando “elemental querido amo”. ¿Quién bebe cerveza en el entorno de “M” y es oriunda de Valencia?. Puede que esa influencia quisiese retornar a sus raíces tras un periodo lejos de ellas; sentirse de nuevo en casa. Pero si fuese así, seguro que comería paella en la Albufera. Aún así…tal vez no esté anclada en las tradiciones más profundas de Valencia. Igual no se viste de fallera y tira petardos de 2 megatones por las calles. Puede que sea una mujer de la zona pero con influencias menos típicas. Una mujer al que el mundo anglosajón no alimentó bien o que no le proporcionó su dosis de rayos solares.
Si le gusta la albufera puede que sea por el paisaje. Puede que sea una persona de esas que se recrean viendo flores (eso que es cómo un árbol pero mucho más pequeño y en vez de hojas verdes las tienen de colores y más escasas) o la luz despuntando entre los picos, mares o las terrazas de bares bohemios. Eso es poético, denota sensibilidad. Poesía? Los poetas son cultos, suelen ser ilustrados, en posesión de ideas nuevas que a veces no casan con las convencionales o al uso. La ilustración que alimentó la revolución francesa y que acabó con las monarquías europeas de tradiciones endogámicas y sangre azul de tantos primos procreando entre si y del dale que te pego durante siglos que dejo de ser roja. Será francesa? Será poeta? Será una princesa borbónica?
Me ronda el sueño y me zambullo en el limbo del olvido mientras la imagen neblinosa de una mujer se me escapa por las calles del subconsciente. Quizá vaya a la Albufera con una barquilla de cervezas a recitar  

Un plan...el camino



La vida en ausencias es difícil. Nada sale como planeas. Cuando mi detestable sale por la puerta dejando ese vacío en la casa y en mi interior, me trazo un plan. Es un plan exigente lo sé. Un plan basado en el camino del bushido; tanto en mi interior como en el exterior. Una serie de tareas morales y físicas, una vida espartana y una lista que no deja mucho tiempo para la holgazanería.
Hoy, día de la partida me he propuesto pedalear al menos durante 30 km tras solucionar el problema del sillín. Meditar al menos durante media hora a lo largo del día. Comprar lo necesario para 3 días para mí y para Colette. Estirar mi espaldita en una sesión  de 30 minutos y dedicar  al Jardín un par de  horas de cuidados. Me he propuesto firmemente no jugar al padel ni acercarme por una terraza el día de hoy. El objetivo era llegar cansado a casa y dormirme pronto. Elegir una película y fundirme en un abrazo cálido que me llevase junto a Morfeo sin demora.
Así que mis expectativas y la realidad han entablado una lucha que se ha resuelto con varias escaramuzas sin victorias para nadie. Me he liado con los campeonatos del mundo de Hockey hielo y he llegado  tarde a comer. Casi he conseguido meter el puck desde el salón en la portería del pasillo. No he podido levantarlo porque no tengo sitio y mi sitck pega en todas las paredes. El café se ha prolongado bastante gracias a una serie de encontronazos. He llegado a casa pero era el momento de la meditación así que…He seguido con la página de hockey.
Ya cuando me dolían los dedos y me temblaban las manos sin ratón y con un teclado de mierda me he levantado. Tendré que encargarme de la bici…..o mejor luego…está lloviendo. Un chubasquero y unas brujas? Pero en ese momento una duda me ha comenzado a atormentar. “¿Podría encontrar una camiseta de Hockey barata de Datsyuk?”. Y luego ya no recuerdo nada más hasta que un sentimiento de vergüenza se me ha instalado en la cabeza no dejándome seguir frente al ordenador. He perdido el día, he quebrantado mi ley, soy lo peor.
Prisas. Es el momento de hacer todo a la vez. Descarto la bici porque es muy tarde pero Colette ha de salir y yo he de hacer algo para cansarme y dormir. Correr! Es algo odiado pero más inmediato para el cansancio. Me visto, salgo y al monte. Aún dudo si hacer un cortafuegos pero el hambre me conduce a casa. Meriendo. He de comprar para la cena de Colette y voy justo. Sesión de ejercicios que cansa un huevo. Ya no llego a comprar, arreglar bici, relajar, estirar ni nada. Mensajes en el whatsup y mi plan es una mierda. Me ducho, peino a Colette y salimos ½ caña a una terraza. Soy detestable. ¿Quíen manda en mí ? Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma!!! O no..?

martes, 21 de abril de 2015

Felicidades "M"



De nuevo solo. Sin ordenador, sin espacio en el teclado y felicitando a “M” a distancia porque también estoy sin mi femelina señora. Tan solo acompañado por un trío de cuerdas interpretando el 4º (o el 5º,6º o puede que hasta 7º) movimiento más cansino de la historia de la música. Bueno están ellos y también mi fiel perrita por allá tumbada mientras espera cazar una mosca despistada o similar. Pero si esperáis una lista de quejas, planes para pasar esta soledad o una crónica desesperada, esta vez os equivocáis. Vendetta.
Un día así todo falla. Primero te vas a conectar a internet y no hay adsl. Tras las gestiones oportunas con diferentes máquinas a quien dices que te llamas John Connor por supuesto, esperas que será cuestión de minutos la llegada de tus megas contratados. Iluso que es uno, el narrador se pira mosqueado buscando la compañía negada por su femelina “M”. Una madre siempre está allí, menos cuando está en una de sus múltiples actividades. Iré a la terraza de siempre y seguro me encuentro con la banda, piensa vuestro narrador. Error; ni Perry. Stephen desaparecido y sin señal, Austin en una reunión Trecky conmemorando algún santo vulcaniano y el resto currando. No  habrá tanta crisis si todo el mundo está trabajando…
Allí estoy en la puerta de la casa familiar mirando al infinito mientras  el infinito me mira a mí. Si no me hubiese dejado las llaves dentro de casa me iría en bici pero abajo no hay nadie. Voy a la tienda de Chuches a pedirlas. Ojalá comprase una chocolatina y me tocase una entrada para la fábrica como a Charlie. Me encuentro con mi peor pesadilla; la pesada argentina abuela que lo pregunta todo con una cadencia de 2 palabras por minuto. Tras plantearme seriamente las bondades de la emigración en la primera media hora consigo en una de las pausas de la terrible señora las llaves. Voy a casa compruebo que la llave esta puesta por dentro, consigo lo necesario y como un ladrón de una peli de los 70 me cuelo dentro.
Sorprendido con mi hazaña, me visto de ciclista y salgo corriendo. El sol me baña la cara, la brisa me da en la cara, la bici no hace el ruidito rítmico que me crispó los nervios las últimas veces; todo se arregla. Primera parada saludo cordial. Pedaleo un poco más y segunda parada; Colette olisqueando el culo a otro perro. Alcanzo la plaza y 3ª parada; la gente ha salido de currar por lo visto. Doblo la esquina y paro el strava; Toda la banda en la terraza. Llevaba 16 minutos y 0,6 kilometros.
Ya que estoy, si no es inconveniente, me voy. Solo hasta la caseta de las brujas. Intensidad y poco tiempo. Subo pedaleando a buen ritmo, alegre al principio. Los pajaritos trinan, Colette mueve el rabo y persigue ardillas, Sigur Ros suena en mis auriculares..La senda se ha complicado bastante y está llena de piedras, raíces y zarzas que cruzan el camino pinchando arañando y desgarrando brazos, piernas y lo que sea. En algún momento me sorprendo pensando en el típico “Ya estoy aquí?”. Eso es un momento antes (curva más o menos) de dejar el limbo aeróbico y preguntarte el también típico “Aún estoy aquí?”. Allí ya eres consciente de todas las derrapadas, parones bruscos y golpecitos contra piedras y raíces. Tras lo que parece un agónico lustro alcanzas la cima y comienzas el descenso pensando en purgar los frenos, quitarle presión a la horquilla, que podías haberte puesto ropa de abrigo en la mochila, otra música (..)
Mañana tenis. Pero no está mi pareja y no tienes bolas porque tampoco está el pregonero. A veces  pienso que se va todo el mundo con “M”…..

lunes, 22 de diciembre de 2014

El ciclo de la ausencia



Operación retorno activada a las 8.00 am de hoy. “M” volverá en el día de hoy. Hasta recogerla he de cumplir con un largo protocolo programado. Pero el destino también quiere que hoy sea el primer día de la temporada de ski. Así que he de moverme rápido cuando acabe de comer.
Me levanto de un salto para parar la jodida alarma que después de tanto tiempo sin oírla es horrible. Todavía con el susto en el cuerpo de no saber qué pasaba, si era una alarma de bombardeo, un tren o un asesino en mi cuarto, recuerdo que es día de ski! Café, ropa, plátano y buscar las jodidas gafas que no sé donde las dejé. Corro a buscar a Campo pero desando lo corrido porque me he dejado las botas en el radiador. Recogida, Escarrilla que es punto de encuentro con Abú, trasbordo y Formigal.
Lass botas nos torturan, la falta de nieve nos abruma y los muertos esquiantes nos asustan. Arriba, abajo, cruza valles, retorna, sube, vuelve, insulta al tonto de turno, nieve, capazos, encuentro con Julio, bodeguita, silla y pa casa. Adjunto foto;
Bajo a Biescas, pido un jabalí con patatas y un pan de 2 kg a mi madre para comer. Café a la carrera, me entra ansiedad, me entero que hoy era el sorteo pero que no ha tocado nada a nadie. Colette se vuelve loca en un campo y amanece con zapatillas de barro. La limpio, descargo, cuelgo y subo. Parte 1 finalizada.
Comienza la parte 2. Recojo lo tendido, lo pliego y lo distribuyo. Limpio y almaceno los montones de gabinete. Pliego la ropa de la habitación de “M” y el uniforme para volver a meterlo en el armario. Abro todas las ventanas de la casa. Recojo todas las habitaciones. Hace frío. Subo sillas sobre mesas, doy la comida a Colette. Busco algo mientras sigo subiendo cosas. Adjunto foto:
Me tomo un respiro para organizarme mientras fumo por todas las habitaciones con deleite tengo que decir. Me pongo los cascos, saco el aspirador y aspiro aspiro y aspiro hasta que toda pelusa, zurraspa, piedra, fiemo y elemento extraño desaparece. Friego la casa y me quedo aquí esperando a que se seque todo. En esta isla me acuerdo de que me he olvidado la fregadera…
Comienza la parte 3. Asearme, peinarme, fregadera, baño e ir a buscar a mi femelina mujer tanto tiempo fuera. También tendré que merendar. Joder todo esto significa que tendré que volver a ensuciar….
Este es el ciclo de la mierda.



sábado, 20 de diciembre de 2014

Oda a la alfombra



Cómo algo tan sencillo común y cotidiano ha cambiado mi vida? No lo sé. Cómo he vivido este tiempo en la ignomiosa tiranía del frío suelo? No lo sé. Bendigo los ácaros que me rodean y el microsistema creado en mi salón. Cómo gozaría de un microscopio para espiar tan glorioso ecosistema mullido y acogedor! Mi alfombra es mi reino. Desde aquí la soledad es más caliente y más confortable.  Escribo en la ausencia pero reconfortado con el recuerdo del fuego que un día encendí a escasos centímetros de esta mancha que yo – poder creador- de la nada dibujé.
Maldigo mi ansiedad en la soledad pero el cansancio del día me funde a esta alfombra mágica que vuela y me trasporta al recuerdo del deseo y la lujuria oriental. Tumbado, arropado en mantas, con la tv atronando en diálogos inútiles escribo mientras vuelo en mi alfombra. Vuelo hasta el inconsciente del sueño muy lentamente. Vuelo y atravieso valles oscuros, claros ríos y altas cumbres de lamentable desnudez ávidas de manto blanco.
Vuelo, aterrizo y vuelvo a remontar en mi alfombra de acogedoras fibras nórdicas. Crudo color vergel de lo microscópico, mi alfombra mola. Mola como el frío polvo en una pala larga y tendida. Mola como la lencería en una nave espacial oscura y distante.
Me gusta tanto mi alfombra que la bauticé como Cyrano llamaba a su amada; Roxanna. Y juro que no hay nada deshonroso entre Roxanna y yo. Es una relación delicada, nada de platónica pues solo me importa su roce y abrazo, pero casta hasta la fecha. Aunque la ausencia es larga y la nada descorazonadora, permaneceré impoluto para mi femelina “M” .  Impoluto yo, Roxanna me temo que no. Ayer descubrí un macarrón oculto entre su frondosidad. Me sentí celoso he de reconocer; cubierto totalmente por Roxanna, caliente aún su grasa….Roxanna es sucia, atrevida, capaz de albergar todo…Roxanna. Roxanna. Luz de mi vida, fuego de mis entrañas (…)
Si escribieron a la cebolla cómo no voy a escribir a Roxanna en la ausencia. Pero esto me lo llevaré en un murmullo hasta la luna.